José María Figaredo y Carlos H. Quero, negociadores de Vox, explican a EL PAÍS los entresijos del pacto con el PP en Extremadura

Viernes por la tarde. Han pasado solo 24 horas desde que PP y Vox anunciaran su pacto para hacer presidenta de Extremadura a la popular María Guardiola.

ura-parece-que-estamos-avanzando-a-pesar-de-las-zancadillas-de-genova.html" data-link-track-dtm="">José María Figaredo (Gijón, 37 años) y Carlos H. Quero (Madrid, 35 años), dos miembros del equipo negociador de Santiago Abascal, reciben en la sede de Vox a EL PAÍS para desgranar un acuerdo que supone su regreso a un gobierno de coalición con el PP tras la ruptura de julio de 2024 y marca el camino para los que se negocian en Aragón, Castilla y León y, tal vez mañana en Andalucía y el conjunto de España. Eso sí, advierten en esta entrevista a dos voces, el pacto extremeño es el suelo y no el techo de las exigencias de Vox.

Pegunta. Hace casi cuatro meses que votaron los extremeños y parece que la montaña ha parido un ratón.

Carlos H. Quero. Yo no lo juzgaría por lo que ha tardado, sino por lo conseguido. En materia de vivienda, propone una construcción más rápida, la simplificación administrativa y urbanística. Hay avales para la entrada y un pago diferido de los impuestos para que los jóvenes puedan comprarse una casa. Deducciones fiscales, con reducción de los tipos para las rentas más bajas que harán que [Extremadura] va a ser el lugar de España donde menos impuestos paguen. Hay gratuidad de la educación de 0 a 3 años, una inversión de 500 millones más al año en sanidad, la prohibición de los parques fotovoltaicos y eólicos en suelo productivo. Frente a la inmigración masiva, se salvaguarda la prioridad nacional. Se responde a las principales preocupaciones de los extremeños y los españoles. Creemos que ha merecido la pena este tiempo para llegar a donde hemos llegado.