El PP de María Guardiola acepta gobernar con el programa más xenófobo de Vox, que contiene medidas de dudosa legalidad

Cuatro meses y un día después de ganar con claridad las elecciones autonómicas, la popular María Guardiola revalidará el miércoles su cargo como presidenta de Extremadura gracias a la mayoría absoluta que suman su partido y Vox tras

tle="https://elpais.com/espana/2026-04-16/el-pp-y-vox-acuerdan-investir-a-guardiola-presidenta-de-extremadura.html" data-link-track-dtm="">el pacto cerrado el jueves por ambas formaciones. Su intención cuando llamó a las urnas era que la política regional no se viese condicionada por la extrema derecha. Ahora todos los electores de esa comunidad —incluidos los casi 229.000 que dieron la victoria al PP— comprobarán que, para seguir al frente de la Junta, Guardiola ha suscrito parte de la agenda más ultra y tóxica del partido de Santiago Abascal. Sobre todo, en materia de inmigración.

Vox ha hecho de la aversión a los inmigrantes el eje de sus políticas, esperando que, igual que en otros países occidentales, su demagogia xenófoba se traduzca en votos. Y, como en otros países, esa ola reaccionaria está arrastrando a las formaciones conservadoras tradicionales. Esa xenofobia desacomplejada no solo llena los 12 puntos que el programa extremeño de gobierno dedica a la inmigración, con medidas como expulsar de España a los menores inmigrantes, la supresión de ayudas a las ONG que atiendan a extranjeros o no crear más plazas en centros de acogida. También permea medidas en materia de vivienda, sanidad o prestaciones y ayudas sociales.