El aspecto y la belleza son nuestra tarjeta de presentación, pero no crean lazos afectivos. Son otras las características que enamoran y perduran en el tiempo

Sin menospreciar el aspecto físico ni la belleza, cualidades importantes y altamente conmovedoras, lo cierto es que nadie se enamora, o crea lazos afectivos con otro, por un buen par de piernas, unos ojos de gato o un físico de pasarela de Victoria’s Secret. Todas estas cualidades pueden ser potentes reclamos, pero no son razones de peso, ni en el mundo de los afectos, ni siquiera en el de la erótica.

Está también el término sex appeal, que la RAE describe como atractivo físico y sexual. La habilidad para generar interés erótico en otras personas es diferente a la belleza y está más en consonancia con lo que llamamos morbo. “No es que sea guapo/a, pero me pone”, se oye muchas veces.

“Sobre el eterno debate entre el físico y la personalidad, lo primero que tenemos que admitir es que el cuerpo es nuestra tarjeta de visita”, señala Bárbara Montes, especialista en sexología clínica y terapia de pareja y directora de marketing y comunicación de la tienda erótica online Diversual. “Evolutivamente estamos programados para que la belleza y la simetría (aunque no seamos simétricos) nos atraigan de entrada, porque el cerebro lo interpreta como salud y buenos genes. Ese gancho es el que nos hace darnos la vuelta en la calle. Sin embargo, yo prefiero decir que el físico es como el contrato de alquiler, pero la personalidad y el resto de cualidades son los que harán que te quieras quedar a vivir en esa casa”.