Solo dos de siete testigos guardaban relación con los hechos juzgados
Y en el quinto día de juicio se habló de las mascarillas. Ha sido casi por accidente porque, de los siete testigos que han asomado por el Tribunal Supremo, solo dos guardaban relación con los contratos bajo sospecha que se adjudicaron desde el Ministerio de Transportes a Soluciones de Gestión ―la empresa vinculada a Víctor de Aldama― por 36 millones de euros para comprar 13 millon...
es de mascarillas. Los otros cinco, entre su propio asombro, el del tribunal y el de todas las partes, han capeado el temporal como han podido, pero la realidad es tozuda y se ha impuesto. “Es que no sabe nada”, se quejaba la abogada de Koldo García. “Es que a lo mejor no tenía que haber venido”, contestaba el magistrado Andrés Martínez Arrieta.
La reacción la provocaba Víctor Francos, jefe de gabinete de Salvador Illa en el Ministerio de Sanidad. Por videoconferencia, bajo una luz criminal, ha contado que solo asesoraba. No tenía nada que ver con contrataciones, ni de mascarillas ni de nada. Koldo García, exasesor de José Luis Ábalos en Transportes, intentó colocarle a Soluciones de Gestión hasta dos veces y le transmitió el mismo mensaje: esa no era la ventanilla.







