Al delantero, de 18 años, no le asusta tomar el liderazgo del Barcelona en los cuartos de final de la Champions League que enfrentan a los de Flick con el Atlético en el Metropolitano
“Uno ocupa un lugar lógico en la vida; el otro, no”. La respuesta emerge de las entrañas del FC Barcelona y compara a los que siempre se acostumbra a comparar en la Ciudad Deportiva azulgrana: Lionel Messi y Lamine Yamal. Siempre magnéticos, a veces similares en el césped, nunca iguales fuera del campo. El argentino, según las mismas fuentes, fue el hijo de sus padres y hermano d...
e sus hermanos. A Lamine, en cambio, le ha tocado un rol diferente: ser el padre de sus padres, el protector de su entorno. Y ahora, también, con 18 años, el líder de sus compañeros.
“Desde pequeño he asumido más responsabilidades de las que debería. Estoy acostumbrado. No lo veo como un problema, sino como una virtud. Me gusta la confianza que me dan los compañeros”, reconoce el delantero del Barcelona en la sala de prensa del Metropolitano. El club azulgrana busca una remontada histórica ante el Atlético de Madrid (21.00, Movistar) y el joven atacante pide la pelota. También en la sala de prensa.
El departamento de comunicación del Barcelona le preguntó si quería ponerse en la palestra en la previa del duelo más importante de lo que va de temporada. El 10 aceptó sin rechistar. A nadie le sorprendió. El año pasado, en la víspera de la semifinal de la Champions contra el Inter, también pidió la palabra. Dejó entonces otra frase de archivo, igual de reivindicativa con su pasado: “El miedo lo dejé en las calles de Rocafonda”.







