La histórica compañía, propiedad de la china Lenovo, se ha reestructurado para competir con Apple y Samsung
La palabra “motorola” lleva instantáneamente a una época, a una estética y a unas sensaciones muy ancladas en la memoria. Motorola fue uno de los grandes éxitos empresariales de principios de los años dos mil, cuando parecía que todas las promesas del nuevo milenio se escondían en los pliegues de aquel innovador teléfono móvil que se abría con un golpe de pulgar, el modelo Razr V3, que la compañía estadounidense lanzó al mercado en 2004 y que se convirtió en el aparato más vendi...
do del mundo en su momento, con 100 millones de unidades. Si los Nokia han perdurado en el recuerdo por su indestructibilidad, los Motorola han quedado fijados en la retina como los representantes de esas nuevas generaciones de móviles.
Pero esta compañía no era precisamente joven cuando le llegó este éxito de masas mundial. La empresa ya era un estandarte estadounidense, con una historia muy larga y plagada de innovaciones: por sus disrupciones en el mercado tecnológico y electrónico, era el equivalente a una gran tecnológica de ahora. Fundada en 1928 por los hermanos Paul V. y Joseph Galvin, esta compañía, que al principio se llamaba Galvin Manufacturing Corporation (cambió de nombre en 1947), echó a andar fabricando las primeras radios para coches. En los años cuarenta pasó a fabricar radioteléfonos para coches, y luego televisores. En 1969 fue uno de sus transmisores de radio el que envió las primeras palabras de la Luna a la Tierra, y en 1983 Motorola lanzó el primer teléfono móvil de la historia: el Motorola DynaTAC 8000X, de 794 gramos de peso. Enfocada en esta nueva carrera de los teléfonos móviles, el gran éxito le vino con el citado Razr V3, y también entró con buen pie en la transición del móvil antiguo al smartphone: el primer teléfono inteligente con sistema Android fue suyo, el modelo Droid, un miniordenador con teclado, lanzado en 2009.







