Los médicos y enfermeras pueden revisar el expediente de sus pacientes, pero no de otros, pese a que muchos servicios de salud lo permiten técnicamente

Tras una baja, S. una persona vinculada al Hospital Clínico San Carlos de Madrid, notó un comportamiento extraño por parte de algunos trabajadores del centro. Sospechaba que sabían más de su caso ―había tenido una depresión mayor― de lo que deberían, y solicitó información sobre los accesos a su historia clínica. Necesitó varios requerimientos para recibir respuesta: había sido consultada 733 veces en tres años, tal y como ha podido comprobar EL PAÍS....

Equivale prácticamente a un acceso diario en cada jornada laboral en este tiempo. “Para alcanzar ese número, los médicos que me ven tendrían que estar viendo constantemente mi historial”, dice S. Para salir de dudas, realizó una consulta sobre qué servicios del hospital habían accedido, y contestaron con una relación de 26 distintos, muchos de los cuales no tenían nada que ver con su enfermedad ni habían tenido nunca contacto con ella como paciente.

Su caso no está todavía resuelto y no está probado que hubiera accesos indebidos, aunque tiene el convencimiento de ello: ni la frecuencia de las consultas al historial ni su procedencia le parecen justificados.