Cristina Lladó |

Madrid (EFE).- El pintor y escultor Okuda San Miguel (Santander, 1980), que ha llenado ciudades de medio mundo de explosiones de color con sus inmensos murales, cumple 30 años en el mundo del arte y lo celebra con un frenesí de exposiciones, instalaciones, conciertos y clases que detalla en una visita de EFE a su estudio madrileño.

Escondido en una calle secundaria del barrio de Usera, el “estudio” de Okuda no es un estudio, es un universo.

Comienza con un espacio dedicado a la obra de un amigo, pasa por una treintena de niños de un colegio de Vallecas que pintan una larga pared, gira hacia un espacio de exposición y almacenaje de obras del artista y concluye con la zona de trabajo.

Una zona, en la que cinco ayudantes, todas mujeres, la mayoría con monos de trabajo y grandes máscaras de gas, colorean minuciosamente con espray cada uno de los miles de triangulitos que componen las obras del artista.