Álvaro Sánchez Cotrina, de 39 años, quiere dar “poder real” a los jóvenes para revitalizar al partido
Un alcalde de un pequeño pueblo, un comunicador hábil —también en las redes sociales—, un aspirante a renovador de un partido en horas bajas en una comunidad donde históricamente ha tenido un fortísimo agarre, una voz que alerta de las dificultades del PSOE para llegar a sectores clave del electorado. Todo eso es Álvaro Sánchez Cotrina (Cáceres, 39 años), alcalde desde 2011 de Salorino, población de 522 habitantes, diputado en la Asamblea regional, secretario general del PSOE en la provincia de Cáceres y desde la noche del sábado líder socialista en Extremadura tras el proceso de primarias abierto a raíz de los malos resultados cosechados por el partido el 21 de diciembre.
Activo y cercano, padre desde hace 15 días, reconoce que su vida personal ha cambiado tras el nacimiento de Hernán, su primer hijo. “Te ordena prioridades y te hace más consciente del tipo de tierra que quieres dejar”, explica en declaraciones a EL PAÍS. Sin convertirlo en una bandera política, afirma que esta nueva etapa le ha vuelto más exigente en cuestiones como los servicios públicos, la conciliación o las oportunidades para que la gente joven pueda quedarse en Extremadura.






