Las piedras a la intemperie presentan inscripciones y arañazos. El Ayuntamiento ha descartado cubrir este regalo de Egipto a España en 1968
El Templo de Debod, uno de los enclaves históricos más singulares de la capital y testimonio vivo de más de dos mil años de historia, muestra en la actualidad signos visibles de deterioro provocados por actos vandálicos, con inscripciones y arañazos sobre las piedras de sus portales que evidencian el impacto de cierto comportamiento incívico de algunos visitantes.
Ubicado en el Parque del Oeste, muy cerca de Plaza de España, y convertido en uno de los puntos más fotografiados de Madrid, este templo egipcio trasladado piedra a piedra desde Nubia no es ajeno a los problemas de conservación propios de un monumento a la intemperie: climatología, contaminación o tránsito constante de visitantes.
A diferencia de otros templos de su misma naturaleza, el de Debod se encuentra completamente integrado en un espacio abierto, lo que facilita su acceso y lo expone a un mayor desgaste. Al respecto, cabe recordar que la delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, descartó la posibilidad de cubrir el monumento. En concreto, señaló que en 2022, un estudio reveló que la obra estaba en unas “condiciones razonables” y su cubrición “ni si quiera” se contemplaba.






