El magnate inglés cierra la venta inmobiliaria de su lujosa residencia en Chelsea, Providence House, por 275 millones de libras

De vez en cuando se oye que alguien ha conseguido una casa a través del trueque. Como la mujer que empezó con un clip, y lo intercambió hasta obtener una vivienda. Casi igual de fabulosa es la trayectoria del empresario Nick Candy (Londres, 1973). Junto a su hermano, repintó y alfombró un apartamento comprado gracias a un préstamo de su abuela, que vendieron con un pequeño beneficio. Con esa ganancia han terminado levantando un imperio inmobiliario que lo ha llevado a cerrar la venta de una de las viviendas más caras de la historia, y la más cara del Reino Unido: alrededor de 275 millones de libras (unos 320 millones de euros).

La mansión de Candy se llama Providence House. Él mismo le puso el nombre. Fue un regalo de su hermano Christian y data del siglo XIX. Son unos 8.000 metros cuadrados con vistas al río Támesis, en el barrio de Chelsea. Tiene el jardín privado más grande del centro de Londres, sin contar, por supuesto, el Palacio de Buckingham. En ese terreno vivió Robert Walpole, el primer jefe de Gobierno de Gran Bretaña. Al final terminó formando parte de la residencia para veteranos del ejército Royal Hospital Chelsea. La identidad del comprador es desconocida. “Alguien para quien pagar 250 millones de libras es algo irrelevante”, le ha dicho una experta en el sector a The Times.