Ninguno de los dos mandatarios tiene capacidad o interés en asegurar un alto el fuego permanente en Orienete Próximo

Un presidente caótico, comandante en jefe de una guerra caótica, difícilmente puede convertirse en artífice de un alto el fuego

l-estrecho-de-ormuz-ponen-en-peligro-las-negociaciones-de-paz.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-04-10/los-ultimos-ataques-israelies-en-libano-y-el-bloqueo-irani-del-estrecho-de-ormuz-ponen-en-peligro-las-negociaciones-de-paz.html" data-link-track-dtm="">que no sea caótico y no conduzca de nuevo a la guerra en vez de a la necesaria paz. Tampoco se puede esperar que sea un primer ministro belicista, adalid de la guerra contra Irán desde hace décadas y belicoso susurrador al oído presidencial para arrastrarle a combatir, quien favorezca el silencio de las armas. Con mayor razón cuando las posiciones de partida son radicalmente incompatibles y no hay ni asomo de confianza entre las partes, tras dos sucesivas negociaciones interrumpidas por la guerra y el asesinato de los dirigentes de una de ellas.

Trump no tiene ni siquiera las herramientas para acordar un alto el fuego sostenible. No hay un acuerdo preliminar sobre su contenido exacto y el momento en que debe empezar, puesto que Ormuz sigue bloqueado y los misiles israelíes siguen cayendo sobre Líbano, cuando se suponía que la negociación iba a empezar una vez cumplidas las dos condiciones inicialmente aceptadas por Trump. Para abordar tan compleja tarea, ha destacado a su vicepresidente, J. D. Vance, a pesar de su limitada experiencia en relaciones internacionales, acompañado por la habitual y desprestigiada pareja de diplomáticos aficionados formada por su yerno, Jared Kushner, y su colega del golf y de los negocios Steve Witkoff. En tan crítica negociación no contará tampoco con el instrumento privilegiado en la acción exterior que antaño fue la palabra presidencial, pues la suya está ahora totalmente devaluada. Perdió toda credibilidad durante su primera presidencia por el torrente de mentiras proferidas, pero ha llegado a hundirse en el descrédito en la segunda gracias a sus soeces y atroces amenazas en vísperas de anunciar el alto el fuego y a su alud de declaraciones contradictorias, erróneas y confusas.