El detenido se presentó en el hospital y aseguró que había sufrido un brote psicótico, después de cambiarse de ropa
David P. estaba a una semana de cumplir 12 años. Demasiado pronto para morir. Su entorno todavía está empezando a entender el vacío que deja. Pero probablemente nunca llegue a encontrar una explicación que resulte suficiente a la causa de haberlo perdido tan pronto. En encontrar ese porqué trabaja la Guardia Civil que desde este jueves investiga el homicidio de este pequeño apuñalado por un joven de 23 años llamado Julio B., en Villanueva . El agresor, que acudió horas después del crimen a un hospital donde fue detenido, padece autismo severo, según confirmó su familia en televisión, y solía juntarse con menores porque con ellos es con los que se sentía cómodo. En un lugar de una plaza escondía papeles con mensajes, que ahora tendrán que analizar los investigadores. Uno de ellos decía: “No quiero ser una carga, no quiero hacerle daño a mis amigos y que vuelvan a gritarme así”. Nada podía hacer presagiar que este jueves iba a ser el último día en la vida de David, el mejor de su clase y un guardameta sobresaliente.
El jueves, a última hora de la tarde, David salió de su clase de inglés en el centro cultural de Villanueva y fue al baño. En algún momento de ese recorrido, Julio lo siguió y, cuando estaba llegando a los aseos, le asestó, al menos, tres puñaladas, en el tórax, el cuello y la espalda. La autopsia será determinante para dibujar esos últimos minutos de vida del pequeño a manos de su homicida.






