El joven de 18 años, quien quedó este martes con prisión preventiva, escribió en un cuaderno que estimaba que dejaría entre una y cuatro víctimas en su acción, aunque la cifra “idílica” eran ocho, por el “impacto a nivel nacional” que alcanzaría

El joven Hernán Meneses Leal, que mató el viernes pasado a una inspectora e hirió a otras cuatro personas en un colegio de la ciudad minera de Calama, 1.500 kilómetros al norte de Santiago, tenía como blanco inicial niños “niños de primero básico [primer grado, de entre seis y siete años] y además quien se cruce”, motivado por “odio ...

[al]… capitalismo, misantropía”. Así lo detalló, el fiscal jefe de Calama, Eduardo Peña, durante la presentación de cargos formales en contra del atacante, para lo cual basó su acusación en lo que el estudiante de 18 años —y por lo tanto mayor de edad— escribió en un cuaderno encontrado en su casa y que mostraría que ideó su ataque por al menos cuatro meses.

El fiscal aseguró que el ataque “no fue un acto impulsivo”, sino un “plan meticulosamente orquestado” y que Meneses definió la jornada para su atentado como Dies irae (día de ira, en latín). Aunque estimaba que dejaría entre una y cuatro víctimas en su acción, la cifra “idílica” eran ocho, por el “impacto a nivel nacional” que alcanzaría. El estudiante anotó en su cuaderno que no pretendía “sobrevivir” a su acción, pero que apuntó que el beneficio de hacerlo era “presenciar impacto + fama”, frente a los elementos en contra: “arresto, cadena perpetua, vergüenza”. Así, en caso de salir con vida dijo que buscaría “de forma activa la muerte en reclusión”.