El operativo de rescate de los cuatro mineros de Santa Fe es un sube y baja de emociones y desgaste físico, tras el hallazgo de dos vivos y uno muerto
Al decimotercer día, ocurrió el milagro. Uno de los trabajadores atrapados en Sinaloa en el derrumbe de una mina de oro salió vivo de la oscuridad. Su rescate, para el que hubo que enviar a un equipo de buzos, alumbró la esperanza de los que esperaban afuera sin saber si estaba vivo o no. Hoy, la incertidumbre se mantiene, pues falta un trabajador sin localizar, mientras sus compañeros colaboran con las autoridades para dilucidar cómo meterse por un entramado de túneles en zigzag tierra adentro. Francisco Zapata Nájera estaba consciente cuando una cabeza asomó de debajo del agua y le preguntó si estaba bien.
-¿Qué tal? ¿Qué tal? Ejército mexicano, batallón de atención de emergencias. ¿Cómo te llamas? —es lo primero que escuchó el minero que pudo salir a la superficie este miércoles, tras 13 días bajo tierra.
-Francisco Zapata Nájera.
-Muy bien, Zapata. Venimos en tu ayuda.






