El rey de la novela negra nórdica llega a la pequeña pantalla en una producción adaptada por él mismo, una trama entretenida que se ha aupado a los primeros puestos en una treintena de países
Las plataformas han visto en los libros un filón. No porque sea una fuente de ideas (aunque a veces también), sino porque los autores elegidos para las adaptaciones arrastran casi siempre su amplia comunidad de seguidores. En ocasiones el fenómeno televisivo supera al editorial (Juego de tronos); otras, lo acompaña en su expansión global (
" rel="" title="https://elpais.com/television/2025-09-17/el-final-que-dividio-a-los-fans-asi-termina-el-verano-en-que-me-enamore.html" data-link-track-dtm="">El verano en que me enamoré). Los thrillers suponen un capítulo aparte y de ahí nos llega Harry Hole, de Jo Nesbø en Netflix. Han tardado en fagocitar el universo de uno de los reyes del thriller nórdico: 13 novelas que estiran el género al máximo y que lo convirtieron en un superventas global. La serie se ha colado entre las más vistas en los últimos días en la plataforma en una treintena de países. Pero, ¿merece la pena? Vayamos por partes.
Oslo, un robo ocurrido cinco años antes, la obsesión del héroe Harry Hole, irreverente, atractivo, violento si hace falta, entregado al trabajo. Solo en el primer capítulo lo vemos luchando contra su alcoholismo (que mantiene a raya como puede) y yendo al psicólogo. Supongo que les suena a los lectores de Nesbø y a cualquier consumidor habitual del género criminal, sobre todo del nórdico. Y ya aparece uno de los malos, aunque tenga uniforme. Todo a toda velocidad. Signo de los tiempos, si quieren mantener al espectador pegado, o al menos relativamente atento, los creadores tienen tres caminos dignos: la superproducción (al alcance de muy pocos), la irreverencia creativa (Lisa McGee, Vince Gilligan, por ejemplo) o la repetición del molde con el mejor estilo posible y a toda velocidad, antes de que se escapen a TikTok. Esta pertenece a la tercera opción.






