La actriz alemana y el director Christian Petzold vuelven a colaborar en un melodrama con aires de ‘thriller’ que habla de vidas rotas en medio de la nada
Hay rostros capaces de mirar a cámara y justificarlo (casi) todo. El de la actriz alemana Paula Beer, colaboradora habitual del director Christian Petzold, es uno de ellos. Hasta la hist...
oria más inverosímil parece posible cuando Beer dirige su mirada al espectador. Espejos Nº 3 se mueve en un terreno tan sugerente como extraño —por momentos demasiado improbable— para hablar con elementos de thriller y melodrama de emociones maltrechas y vidas rotas.
Petzold, que en los últimos años ha trabajado de forma consecutiva con Beer en En tránsito, Ondina y El cielo rojo, vuelve a moverse en el terreno del melodrama abstracto para mostrar las carreteras secundarias de la depresión y el duelo. Desde el mismo arranque de la película asoma el abismo que sufre su protagonista. Su tristeza se refleja en un río y solo avanzada la película se desvela el alcance de ese reflejo.
Espejos Nº 3 toma su título original (Miroirs Nº 3) de una pieza para piano de Maurice Ravel. El personaje de Beer, Laura, es una joven estudiante de música de la Universidad de Bellas Artes de Berlín que sufre un aparatoso y extraño accidente de coche con su novio en una vía rural. El suceso ocurre cerca de la casa de una mujer (interpretada por Barbara Auer) madura, solitaria y misteriosa. Sin atender a razones, ni pretender explicaciones, Laura decide curar sus heridas (se entiende que las visibles e invisibles) junto a esa mujer desconocida en su casa en medio de la nada.






