El tenista y entrenador valenciano sabía lo que es ser número uno antes de ayudar a Carlos Alcaraz a llegar a la cima. Tras la ruptura con su pupilo, considera sus opciones

“La sesión está yendo más rápido de lo previsto, vente para aquí ya”. Quién podía pensarlo de Juan Carlos Ferrero (Ontiyent, Valencia, 46 años), campeón de España alevín de tenis y campeón del mundo el mismo año, cuando levantaba unos palmos del suelo. Con el tiempo fue número uno del mundo, campeón de Roland Garros, bicampeón de la Dav...

is, cuatro Masters 1000. Es imagen de Pedro del Hierro, firma con la que posa para el fotógrafo. “Es una ropa que ya conocía, y que me permite ir de sport, casual o elegante; sus trajes, además, son muy finos”, dice mientras se sienta, abre un botellín de agua y mira de reojo al periodista, como preguntándose, un poco aterrado, si vamos a hablar una hora y media de moda. Han pasado tres meses desde una de las rupturas más impactantes e inesperadas del tenis español, la del número uno del mundo, el español Carlos Alcaraz, y Ferrero, que lo entrenó siete años, desde que Alcaraz tenía 15.

Usted fue un niño frágil. No, muy delgadito y sin fuerza, pero no frágil. Más que dominar el punto, lo que hacía era aguantar, correr y meter muchas pelotas. Cuando empecé a tener un poquito más de fuerza, mi estilo fue más agresivo y la derecha empezó a funcionar.