El presidente de Cuba asegura en una entrevista con la NBC que no está en sus planes dejar el poder, pero que está abierto a un diálogo con Washington “sin presiones o intentos de una intervención estadounidense”
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha lanzado este jueves una clara advertencia ante las presiones de Estados Unidos para forzar un cambio en el Gobierno de la isla. “Renunciar no forma parte de nuestro vocabulario”, aseguró el presidente en una entrevista con la cadena estadounidense NBC. “En Cuba, quienes ocupan puestos de liderazgo no son elegidos por el Gobierno estadounidense ni cuentan con un mandato de dicho gobierno”, respondió el mandatario tras ser cuestionado por si ha sopesado dejar el Ejecutivo a cambio de un mejor trato a la isla por parte de Washington, que ha impuesto un duro bloqueo económico para asfixiar al liderazgo comunista. “Tenemos un Estado libre y soberano, gozamos de autodeterminación e independencia, y no estamos sujetos a los designios de Estados Unidos”, afirmó.
El Gobierno de Donald Trump ha impuesto desde enero un bloqueo de combustible a Cuba como medida para hacer caer al régimen comunista que gobierna la isla desde la revolución de 1959. Ese bloqueo ha recrudecido la crisis energética que sufre el país, originada por el deterioro de su infraestructura eléctrica, lo que ha causado apagones prolongados que afectan la ya de por sí golpeada economía local y sumen en un agobio permanente a los cubanos, que hacen magia para poder subsistir. Díaz-Canel trazó este jueves más temprano en un mensaje grabado enviado a la ONU una cruda foto de la crisis que atraviesa la isla. El mandatario recordó que los prolongados cortes de electricidad han generado desabastecimiento de agua y gas licuado, pero el impacto más desgarrador se registra en los pasillos de los hospitales. Más de 96.000 ciudadanos —entre ellos 11.000 niños— permanecen en un limbo quirúrgico, aguardando por intervenciones que no llegan porque los quirófanos no tienen garantía de fluido eléctrico.








