El régimen declara su intención de mantener “relaciones respetuosas” con Estados Unidos sin que estas impliquen derrocar al presidente “ni a ninguno de sus dirigentes políticos”
Desde que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció la semana pasada que el Gobierno está en conversaciones con el de Estados Unidos, poco se ha podido conocer al respecto. Ni las temáticas a abordar, ni el número de encuentros, ni el tono de los mismos han sido revelados de manera oficial. Sin embargo, sí incidió en que él estuvo presente en todas las reuniones. Esta insistencia pretendía acallar los rumores de que las negociaciones comenzarían con su destitución. Este viernes, después de que Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, advirtiera que la apertura económica en la isla “no es suficiente”, el vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, fue tajante durante una conferencia de prensa en La Habana. “El sistema político cubano no es objeto de negociación, ni ninguno de sus dirigentes políticos. Trump está queriendo borrar la independencia de Cuba y eso es innegociable”.
De Cossío también recalcó que el diálogo es la única vía por la que se deberían de resolver las diferencias entre ambos países y, aunque mantuvo la línea hermética de su Gobierno frente a las negociaciones, mencionó temáticas como detener el narcotráfico “que existe en la región que compartimos” y la estimulación económica. “Nos consta que hay empresarios estadounidenses que quieren mantener relaciones con nosotros, pero las normas de su país se lo impiden”, dijo. “Deseamos una relación respetuosa, no por gusto, sino por los vínculos que nos unen con el país”. “Cuba no plantea una amenaza con EE UU.”, afirmó el viceministro, quien también criticó el “boicot energético efectivo” desde finales de enero y las recientes “amenazas ilegales e ilegítimas”.






