El doctor Antonio Burgueño ha roto su silencio a las puertas de un juzgado donde ha sido increpado por varias hijas de fallecidos
Todo apuntaba a que la jornada del caso residencias de este miércoles en Collado Villalba iba a terminar en balde. Se había suspendido la sesión en la que debían comparecer tres ex responsables madrileños investigados por supuesta discriminación a las personas enfermas en las residencias. No hubo acción alguna dentro del juzgado, pero sí en las escaleras de la entrada donde el imprevisible doctor Antonio Burgueño, asesor de Isabel Díaz Ayuso, rompió el silencio que ha mantenido durante casi un año, el tiempo que ha pasado desde que fue imputado.
Primero salió un familiar que había viajado desde Alicante para explicar a la prensa la anulación de la vista por una cuestión de trámite. Reveló que Burgueño se le había acercado en el pasillo: “Me ha dado las condolencias, me ha dicho que él es doctor, que lo sentía muchísimo y que si quería buscar un culpable, es el señor (Fernando) Simón (el epidemiólogo del Ministerio de Sanidad que dirigió la respuesta a la pandemia), que dijo claramente en la prensa que solo habría un caso”. Se refería a que Simón minusvaloró a finales de enero de 2020 el impacto del virus. Tres hijas de fallecidos que se manifestaban con carteles, entre ellos uno con la cara de Burgueño, reaccionaron con una mezcla de rabia y decepción.






