Las líneas de la Fundación Anar apoyaron en 2025 a 19.990 niños y adolescentes con problemas y más de la mitad de las llamadas de los chicos estuvieron relacionadas con la salud mental

Suena el teléfono y, al otro lado, un chico de 15 años cuenta que tiene ideaciones suicidas. “Quiero... dejar de pensar... dejar de respirar, no quiero seguir en este mundo, me duele”, dice. Quien escucha es un psicólogo de la Fundación Anar, de ayuda a niños y adolescentes en riesgo, que gestiona un teléfono que funciona las 24 horas al día y es gratuito. Es un caso anonimizado, uno de los 6.567 que esta organización atendió el año pasado por este mismo problema

yuda-por-casos-de-ideacion-suicida-en-menores-subieron-un-145-el-ano-pasado.html" data-link-track-dtm="">—la cifra multiplica por diez la registrada hace 10 años—. De ellos, 1.405 llamaron en pleno intento de suicidio. Siete veces más que en 2016. La organización es consciente de la contundencia de las cifras. “Cada vez atendemos problemas más graves”, afirma Benjamín Ballesteros, director técnico de esta fundación. Pero pide huir de alarmismos: “Llaman porque lo están pasando fatal, buscando ayuda, pero en el fondo, buscando esperanza, una manera de encontrar una solución a su problema”.