Mientras en Estados Unidos los repertorios musicales se compran y venden por cientos de millones como si fueran activos bursátiles, en España el fenómeno apenas ha pasado de los intentos aislados
A comienzos de febrero, Britney Spears vendía su catálogo a Primary Wave por aproximadamente 200 millones de dólares (unos 173 millones de euros). La operación forma parte de una tendencia más amplia. En los últimos años, Bob Dylan vendió sus derechos editoriales a Universal Music Publishing por ...
300 millones de dólares (259 millones de euros); Neil Young cedió el 50% de su catálogo a Hipgnosis Songs Fund; y Shakira hizo lo propio con ese mismo fondo británico. Hipgnosis, fundado en 2018 por Merck Mercuriadis, financiaba sus compras captando dinero de inversores a través del mercado bursátil.
La tesis era que los grandes catálogos musicales funcionan como activos relativamente estables: generan ingresos recurrentes en plataformas digitales, radio o sincronizaciones y no dependen directamente de las oscilaciones del mercado financiero, lo que los convierte en instrumentos atractivos para diversificar inversión. Hipgnosis dejó de cotizar en 2024 tras ser adquirida por Blackstone, que integró su catálogo en una nueva estructura privada. Hoy opera bajo el paraguas de Recognition Music Group, centrada en la gestión y monetización global de derechos musicales.







