En el moralista mundo cultural molesta que un agente externo rompa el ambiente de pobretería en el que hemos de vivir los escritores si aspiramos a la pureza literaria

Uno de estos cinco escritores va a recibir hoy un millón de euros: Nona Fernández, Enrique Vila-Matas, Samanta Schweblin, Marcos Giralt Torrente o Héctor Abad Faciolince. Los conozco a todos en persona, los he leído y los admiro. Si yo estuviese en el jurado

ratura.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/opinion/2026-04-01/el-debate-tiene-sentido-que-aena-otorgue-un-premio-de-literatura.html" data-link-track-dtm="">del Premio Aena me costaría mucho escoger un ganador. Son autores incuestionables, brillantes, singulares y poderosos que representan la excelencia de la literatura en español.

Sin embargo, de ellos no se habla. Ni de literatura. Se habla del millón de Aena. En el muy moralista mundo literario, molesta muchísimo que un agente externo rompa el ambiente de pobretería, mendicidad y remiendos en el que hemos de vivir los escritores si aspiramos a la pureza literaria. Unos aducen que Aena debería invertir ese millón en cosas más propias de su actividad o en dar limosnas. Otros lo ven como una dádiva del fondo de reptiles del Gobierno, que controla el 51% de la empresa.