El fabricante de patatas fritas se ha visto obligado a abaratar aperitivos para frenar la caída de ventas por los altos precios
Los precios de las patatas fritas de PepsiCo se habían disparado. Walmart llevaba más de un año advirtiendo al fabricante de Doritos, Lay’s, Cheetos y otros aperitivos que los precios eran elevados. Los ejecutivos de PepsiCo también lo sabían. Las ventas de Frito-Lay, la marca de snacks más destacada de la compañía, se estaban desplomando. Algunas de sus patatas fritas costaban más de siete dólares la bolsa, unos seis euros; en Walmart, los precios de Doritos habían subido casi un 50% desde 2021, según la consultora Attain, que realiza un seguimiento de los datos de gasto de los consumidores.
Incluso cuando Walmart redujo el espacio dedicado a Frito-Lay en los estantes de sus supermercados —dándoselo a su propia marca más barata y a competidores como Takis—, los precios no bajaron. Finalmente, en febrero, PepsiCo anunció que reduciría los precios de algunos aperitivos salados hasta en un 15%. Para entonces, Frito-Lay había incumplido sus objetivos de ingresos internos durante dos años consecutivos por más de mil millones de dólares, según señalan a Bloomberg fuentes cercanas a la operativa.






