El libro ‘Hic sunt leones’, de la escritora alemana Katerina Poladjan, reflexiona sobre el origen, la memoria y la trágica historia de Armenia
Los libros en Armenia son “como un miembro de la familia”, cuenta Katerina Poladjan. Por eso, cuando sus padres fueron asesinados por los turcos, Anahid y Hrant solo se llevaron en su fuga una vieja Biblia. Con ella en brazos, los menores huyeron del Imperio Otomano en 1915. Después, los “tres” se separaron y no volvieron a verse. Pasó un siglo para que el libro —ya con olor a polvo de madera, hongos y tierra— llegara a manos de una restauradora extranjera. Allí, la mujer comenzó a pregunta...
rse: ¿a quién perteneció?, ¿qué fue de ellos? El tipo de preguntas que la escritora alemana Poladjan (Moscú, 55 años) se planteó sobre su propio origen al escribir esta historia para su novela Hic sunt leones (Armaenia), publicada en 2019 como Hier sind Löwen y traducida recientemente al castellano.
La vida de la protagonista, Helen Mazavián, y la de la autora “tienen mucho en común”, admite la escritora en una entrevista durante una reciente visita a Madrid. Las dos tienen raíces en la Unión Soviética y sus familias emigraron a Alemania, donde descubrieron que su apellido era armenio y no ruso. Aunque su obra tiene tintes autobiográficos, Poladjan afirma que, más que nada, ella y el personaje comparten “las mismas preguntas sobre su pasado”. Sin embargo, el libro no va “tanto de respuestas”, sino de la “importancia del origen y la identidad”, asegura la escritora, galardonada con el Gran Premio del Fondo de Literatura Alemana el año pasado.






