Los presidentes del País Vasco y Navarra transmitieron sus consejos bilateralmente y los de Castilla-La Mancha y Asturias se oponen en público

El Gobierno socialista de Salvador Illa en la Generalitat y sus socios de investidura de ERC han querido observar una buena noticia en la llegada de Arcadi España al frente del Ministerio de Hacienda en sustitución de María Jesús Montero para desencallar la cesión de la gestión del IRPF que permita cumplir el compromiso adquirido de una financiación singular para Cataluña. España, en principio partidario del sistema presentado por Montero, se ha fijado como un reto sacarlo adelante pese a la oposición de todas las autonomías del PP y de las socialistas que entrarían en ese nuevo método. Euskadi y Navarra tienen su propio concierto pero sus presidentes sí han alertado a Illa, en privado y bil...

ateralmente, de que responsabilizarse de una hacienda propia y recaudar los impuestos no es ninguna bicoca.

El presidente vasco, Imanol Pradales, estuvo justo antes de Semana Santa en La Moncloa con Pedro Sánchez para cerrar la cesión de algunas competencias pendientes para Euskadi pero en su comparecencia posterior, con suma prudencia para no entrometerse en “casas ajenas”, sí repitió lo que ha manifestado en numerosas ocasiones desde que se abrió el debate sobre la posibilidad de una financiación singular para Cataluña. No fue una novedad. Lo ha comentado en otras ocasiones.