Juan Esteban Constaín analiza en ‘El hijo del hombre’ la larga simbiosis cultural y religiosa que acabó llevando a una secta judía marginal al poder del imperio
En el verano de 2021, cuando se reabría el mundo al turismo tras el Gran Confinamiento, el escritor colombiano Juan Esteban Constaín llevó a sus hijas a visitar las catacumbas en Roma. Le impactó un detalle: la representación de Orfeo, uno de los héroes de la mitología griega, el hijo de Apolo que tocaba ...
la lira para animales y humanos, y que intentó rescatar a su amada Eurídice en Hades, el reino de los muertos. “Lo que hacen los primeros cristianos es homologar a Orfeo con Cristo”, explica Constaín (Popayán, 46 años), historiador, novelista y ensayista. Orfeo también era un buen pastor y un salvador, alguien que desafiaba a la muerte. Entonces pensó en preparar un breve ensayo sobre la simbiosis entre el primer cristianismo y el paganismo que ocuparía, se dijo, unas 20 páginas. Al final han sido 554: el resultado se llama El hijo del hombre. Grecia, Roma y el nacimiento del cristianismo, y ha sido publicado por Debate.
Ese más de medio millar de páginas ni siquiera ha agotado lo que quería contar el autor: la intensa influencia mutua entre las distintas culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo, un espacio que en el puñado de siglos previo a la era cristiana era más diverso de lo que se piensa. Incluso eran multiculturales Judea y Galilea, que estaban “cerca de todo: de Grecia, de Persia, de Babilonia”. Constaín quería llegar hasta Constantino, el emperador que saca la nueva fe de la clandestinidad y la acerca al centro del poder romano en el siglo IV. Pero ya llevaba demasiadas páginas. Habrá una segunda entrega que está a medio escribir.







