Ingeniero de 68 años, su nombramiento se produce un año después de tener un choque de alto voltaje con Isidre Fainé

Un dicho popular afirma que “si a Manresa vas, las pantorrillas perderás”, en alusión a las cuestas que hay que vencer para avanzar por las calles de la capital de la Cataluña central. Sea por las exigencias de la orografía, o por el valor que se necesita para resistir el frío en una urbe que durante el gélido invierno es rebautizada como Manrussia, la tenacidad es una característica que se asocia a sus vecinos. En ese contexto, entre Manresa y el pequeño municipio de Cercs, se fajó Ángel Simón, 68 años, candidato propuesto por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para presidir la compañía Indra.

El anuncio llega cuando se cumple un año de un zarandeo interno que sacudió los despachos de mando de La Caixa y que terminó con Simón cesado como consejero delegado de Criteria, el brazo que controla las inversiones de la entidad. Aquella decisión fue tomada por otro manresano, Isidro Fainé, presidente de La Caixa, y fue un golpe inesperado para Simón, pero doce meses después su nombre resurge para comandar Indra, compañía tecnológica a la que el Gobierno central quiere convertir en su campeón nacional de la defensa y que saca réditos cuando vienen tiesas y crecen las ansias de rearme: su beneficio neto creció un 57% en 2025, hasta los 436 millones.