La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio calcula que, sin el decreto de ayudas, el diésel sería 23 céntimos más caro y la gasolina, 29 más
Si en los momentos de tormenta es cuando más se tiende a recordar a Santa Bárbara según el dicho popular, cuando la gasolina y el diésel se disparan vuelven las preguntas de cómo se conforman sus precios o por qué cuestan tanto. Lo primero es el plano general. En el combustible que se vende en las estaciones de servicio en España pesan principalmente tres factores: el margen bruto de la distribución, el coste que afrontan las empresas por adquirir el petróleo o el derivado refinado (gasolina o diésel) y los impuestos. ...
Habitualmente, según muestran las estadísticas de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la proporción que copan los impuestos del precio de venta al público final suele ser de en torno al 50% en el caso de la gasolina y del 43% en el del diésel. El coste del producto representa cerca de un 31% en la gasolina y un 36% en el diésel, mientras que el margen bruto de distribución ronda el 19% para la gasolina y un 21% en el diésel. Estos datos son orientativos, porque varían día a día, y están basados en cómo se repartió de media en 2025, un año con los márgenes relativamente elevados.







