La policía detiene a un grupo criminal familiar de nueve personas que sustrajeron 40 vehículos valorados en 1,6 millones de euros
Le pillaron con las manos en la hamburguesa. Para él iba a ser un día más, pero acabó en el calabozo. Por la mañana, la rutina habitual, deambular por aparcamientos en busca del coche perfecto. Después, comida en un establecimiento de comida rápida. Por la tarde, con el estómago lleno, llegaba el momento de la sustracción. Pero para Lalo y su compinche ese día se acabó el negocio. “Podrías haber dejado que me acabara la hamburguesa”, soltó con sorna el hombre ya con las esposas puestas. Los dos comensales formaban parte de una organización que robaba coches para despiezarlos y venderlos en el mercado negro, pero todo acabó ese día de marzo.
La venta por piezas de vehículos robados es un negocio muy lucrativo dentro del mundo delincuencial. El dinero que se saca por vender cada elemento por separado duplica o incluso triplica lo que se podría sacar por el coche entero en el mercado negro. La banda de Lalo había robado, al menos, 40 vehículos valorados en 1,6 millones de euros. Ocho de ellos han podido ser devueltos a sus dueños. “Vendían las piezas en el mercado negro internacional o los coches enteros a otras organizaciones criminales”, indica el inspector del Grupo de Tráfico Ilícito de Vehículos de la Comisaría General de la Policía Nacional. Algunas veces, incluso actuaban por encargo para proporcionar un modelo o marca concreto a su comprador.






