La nueva película para Netflix de Cesc Gay adapta una obra teatral suya con un elenco de primera que no logra despegar del texto
Apenas unos meses después del estreno de Mi amiga Eva, en la que
link-track-dtm="">Cesc Gay daba alas a un estupendo personaje femenino en la piel de la actriz Nora Navas, el director, guionista y autor teatral catalán adapta para Netflix su obra escénica 53 domingos. El resultado, pese a ir de la mano de cuatro intérpretes que dominan como pocos la comedia —Javier Cámara, Carmen Machi, Javier Gutiérrez y Alexandra Jiménez—, no acaba de despegar, y la adaptación se queda en una plana traslación teatral, excesivamente oral y con una puesta en escena que no logra fluir.
En 53 domingos, el director de Truman recrea una cita entre tres hermanos que tienen que reunirse para hablar de su anciano padre. El lugar del encuentro es la casa de uno de ellos, el pequeño y fracasado (Javier Cámara), casado con la maestra de ceremonias (Alexandra Jiménez), que oficia además de interlocutora directa con el espectador mientras disfruta con los reencuentros y desencuentros entre su marido y sus hermanos: el mayor, un pijo con dinero (Javier Gutiérrez), y la mediana, estudiosa y perfeccionista (Carmen Machi).






