El presidente de Brasil buscará en octubre un cuarto mandato con el político de centro-derecha como número dos

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, 80 años, es un veterano con aversión a las aventuras o la improvisación. Partidario siempre de no tocar aquello que funciona. Siguiendo esa lógica, este martes ha confirmado que concurrirá a las próximas elecciones de octubre con su actual vicepresidente, Geraldo Alckmin, 73 años, como número dos de nuevo. El suyo es un matrimonio de conveniencia entre dos políticos que fueron adversarios durante décadas y a los que unió en 2022 el temor a que Jair Bolsonaro dinamitara la democracia brasileña. La unión entre el líder de la izquierda brasileña y el antiguo dirigente del centro-derecha funciona.

El anuncio era esperado porque, con el tiempo, ambos desarrollaron una evidente complicidad. “El compañero Alckmin tendrá que dejar el Ministerio de Industria y Comercio porque se presenta de nuevo como candidato a la vicepresidente de la República”, anunció el mandatario en un encuentro ministerial en Brasilia. La reunión del Gabinete era en realidad una despedida de la mitad de los ministros, que tienen que dejar el cargo por ley porque concurren a las elecciones generales de octubre.