El presidente izquierdista busca un cuarto mandato en octubre mientras proliferan los aspirantes en la oposición, que no ha decidido si irá unida o dividida

Hasta el pasado 3 de enero, el día que Estados Unidos decapitó al chavismo en una acción relámpago en Venezuela, un rosario de buenas noticias acompañaba al veterano Luiz Inácio Lula da Silva en la recta final de su tercer mandato como presidente de Brasil. Su

ps://elpais.com/america/2025-12-14/la-democracia-y-lula-ganan-el-pulso-de-trump-contra-brasil.html" data-link-track-dtm="">estrategia de firmeza y diálogo ante el órdago arancelario de Donald Trump parecía funcionar. Mercosur y la Unión Europea por fin han alcanzado el acuerdo comercial por el que tan fuerte apostó. Los jueces castigaron con la cárcel la aventura golpista liderada por su principal rival, el ultra Jair Messias Bolsonaro, para sabotear el extraordinario regreso al poder del antiguo sindicalista. El país abandonó el Mapa del Hambre de la ONU. Y la pobreza, la desigualdad y el desempleo cayeron a mínimos históricos.

Brasil calienta motores para elegir en octubre presidente, los 27 gobernadores y renovar toda la Cámara de Diputados y parte del Senado. El líder del Partido de los Trabajadores parte, a sus 80 años, como favorito en las encuestas para conquistar un cuarto mandato ante una derecha totalmente desnortada.