La guerra en Irán acaba con la estabilidad del indicador, ante la perspectiva de subidas de tipos de interés por parte del BCE para combatir la inflación
Los tiempos de estabilidad ya son pasado para el euríbor. Tras un largo periodo sin apenas movimiento, el indicador ha vivido un mes negro por el incendio bélico de Oriente Próximo, que amenaza con desatar una ola inflacionista y subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). Los hipotecados a tipo variable los sentirán en el bolsillo de forma inminente: por primera vez en dos años, quienes ahora vean revisadas sus cuotas de forma anual (la forma más habitual de actualizar las letras) pagarán más. Esto es así porque el euríbor de marzo se situó en el 2,565%, por encima del 2,221% de hace 12 meses, con el que se efectúa la comparación.
Las casas de análisis pronosticaban un ejercicio de estancamiento para el euríbor, que incluso coqueteó no hace tanto con romper a la baja la barrera del 2% y ahora roza la del 3% en términos diarios. El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha tirado por tierra todas las previsiones. Y en su lugar ha dejado una ristra de estadísticas negativas: se trata del mayor incremento mensual desde octubre de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania exacerbó el episodio inflacionista ya en marcha. Y hay que retroceder hasta octubre de 2024 para encontrar un nivel superior al actual.








