Un nuevo borrador del ponente del proyecto, Fernando Navarrete, da vía libre a su desarrollo, independientemente de las alternativas privadas que se desarrollen en el mercado

El primer escollo en el camino hacia la regulación del euro digital se ha despejado. El desbloqueo ha sido posible porque el español Fernando Navarrete, encargado de coordinar la propuesta legal de la Eurocámara, ha cambiado su postura sobre el proyecto estrella del Banco Central Europeo (BCE). El diputado del Partido Popular Europeo condicionaba el desarrollo del proyecto a la existencia de una alternativa privada paneuropea, una especie de Bizum continental. Pero la pasada semana, en unas reuniones a puerta cerrada con el BCE, la Comisión Europea y los otros eurodiputados encargados del proyecto, Navarrete cedió a las presiones. La última versión del borrador a la que ha tenido acceso CincoDías contempla el desarrollo de todas las modalidades del euro digital: tanto la online como la offline.

Los legisladores han llegado a un acuerdo tras meses de intensas negociaciones. En su primer informe, Navarrete proponía un euro digital desinflado, donde el desarrollo de la funcionalidad online —para pagos instantáneos en tiendas, en línea o entre personas— dependía del fracaso de las alternativas privadas. En cambio, apoyaba su versión offline, que funcionaría como sustituto del efectivo en caso de que no hubiera conexión a internet.