“España es una esperanza para Europa”, dice en una entrevista exclusiva con EL PAÍS el responsable de la mayor gestora de fondos del mundo con un patrimonio total de 14 billones de dólares

Larry Fink es la persona más poderosa del mercado financiero. Ese estatus se lo otorga BlackRock. Como presidente y consejero delegado de la mayor gestora de fondos del mundo administra 14 billones de dólares. Su tarjeta de visita abre cualquier puerta. Líderes políticos, banqueros centrales, supervisores o empresarios quieren escuchar a quien el escritor William D. Cohan comparó con el mago de Oz: “El hombre detrás de la cortina”. Su influencia es la más deseada: no se ve, pero está en todas partes. Fink (Van Nuys, California, 74 años) estuvo el pasado miércoles en Madrid dentro de una gira por Europa. Tras reunirse con clientes en el Hotel Santo Mauro, EL PAÍS le entrevistó en exclusiva en el club privado Monteverdi.

Pregunta. La guerra en Irán ha trastocado todo el contexto económico y de mercado. ¿Qué consecuencias cree que tendrá para el crecimiento global y los activos financieros?

Respuesta. Es una pregunta difícil de responder. Dependerá de cuánto dure el conflicto. Ahora bien, si la guerra termina, ¿significará que Irán deje de ser un país que exporte hostilidad y propague inestabilidad a toda la región? ¿O continuará financiando a Hamás, Hezbolá o a los hutíes? Hay diferentes escenarios con consecuencias muy distintas para la economía mundial.