Todos conocen a BlackRock. La mayor gestora de activos del mundo administra un patrimonio valorado en 14 billones de dólares (12 billones de euros, casi ocho veces el PIB de España). Su fundador, Larry Fink, es el capo di capi de la Bolsa mundial. Lo que no tantos saben es que —cada vez más— BlackRock se está convirtiendo en un proveedor de tecnología financiera punta gracias a su programa Aladdin.Esta unidad de negocio aporta ya el 10% de los ingresos del grupo —unos 2.000 millones de dólares, o 1.700 millones de euros— y lleva años creciendo a tasas de doble dígito. Casi un tercio del personal de BlackRock trabaja en Aladdin. Lo que empezó en 1989 como un sistema interno de control de riesgos —creado un año después de la fundación de la gestora— se ha convertido en una fuente de beneficios, con más de 1.000 clientes en todo el mundo. Solo en España, el gigante norteamericano ha vendido sus servicios a las gestoras de fondos del Santander, a la banca privada de CaixaBank y a Mapfre Asset Management.Jesús Ruiz Castañeda es director de riesgos y cumplimiento normativo de Santander Asset Management y uno de los responsables de que el banco contratara a BlackRock en 2019 para implantar en sus 10 gestoras el sistema Aladdin. “Hasta que firmamos ese acuerdo, el Santander tenía una amplia variedad de procesos, con gestoras independientes en España, Brasil, Portugal o México, que estaban muy pegadas a los bancos locales, y en las que cada una tenía margen para aplicar sus propios criterios”, explica el directivo.Una vez que todo el control de riesgos se unificó en Aladdin, la dirección del Santander ya pudo aplicar “una visión realmente global de la gestión de carteras”, apunta Castañeda, “y logramos que la preocupación por la gestión de riesgo calara en toda la organización”. El acuerdo con el Santander hizo que BlackRock aplicara por primera vez su sistema Aladdin en países como España, Portugal, Brasil o Argentina.¿Qué es Aladdin?Cuando el programa se creó hace 37 años, Aladdin estaba muy enfocado en monitorizar los riesgos ligados a la inversión de los fondos en deuda pública. Luego se amplió a las acciones. Más tarde a los fondos multiactivos, a los fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés)... y, en la última década, el modelo ha dado su salto definitivo. Primero, con una versión específica para banca privada, llamada Aladdin Wealth, y luego con la incorporación al análisis de todas las posiciones en activos de mercados privados (capital riesgo, crédito privado, infraestructuras...).Luis Megías, jefe en España de BlackRock, vaticina que el crecimiento de esta unidad de negocio seguirá siendo muy fuerte en los próximos años. “Creo que creceremos por encima del 15% anual porque hay muchas gestoras que tienen sistemas de gestión de riesgos muy obsoletos, y porque cada vez tienen más importancia en las carteras los activos privados, y no hay ningún sistema como el nuestro que unifique todo tipo de activos”.Otra cosa que muchos no saben es que BlackRock cotiza en la Bolsa de Nueva York. Su cotización se ha revalorizado un 131% en los últimos cinco años. Uno de los aspectos más apreciados por los analistas que siguen su evolución es el potencial de Aladdin. Lo consideran el negocio con mayor valor estratégico porque genera ingresos muy recurrentes, pero con márgenes muy elevados. A diferencia de la gestión de fondos, donde las comisiones son cada vez más ajustadas.El argentino Alejandro Salvino lleva una década ligado a la comercialización de Aladdin, ahora como el responsable de esta división para el sur de Europa. “Algo que intento comunicar es que no se trata solo de un programa de gestión de riesgos, sino que permite mejorar el diseño de las carteras, la ejecución de las inversiones o la contabilidad, porque todos los departamentos hablan un solo lenguaje y tienen exactamente la misma información, actualizada al segundo”, relata.El directivo recuerda que, aún hoy, el mayor usuario de Aladdin es el propio BlackRock. Sus gestores y especialistas se apoyan en el programa para trabajar. Cualquier mejora, cualquier avance en el análisis... se aplica inmediatamente a todos los clientes. No es un modelo de versiones, como los programas informáticos tradicionales.El potencial de uso del programa no se circunscribe al sector de la gestión de activos. También las grandes corporaciones pueden estar interesadas en utilizarlo para la gestión de su tesorería o sus inversiones financieras. Uno de los últimos avances es Aladdin Climate, un módulo de la plataforma diseñado para medir y cuantificar el impacto financiero del cambio climático sobre carteras de inversión. Convierte datos climáticos, escenarios regulatorios y modelos financieros en métricas de riesgo y valoración utilizables por gestores de activos, aseguradoras, fondos de pensiones y bancos.
BlackRock frota su lámpara de Aladino: factura 1.700 millones con su ‘app’ de gestión de riesgos
La mayor gestora de fondos del mundo ha desarrollado un programa que vende a bancos, como el Santander o CaixaBank, y a las aseguradoras












