Ataque ruso contra el centro histórico de la ciudad ucraniana de Leópolis el pasado 24 de marzo. EFE/EPA/Mykola Tys

Moscú/Kiev (EFE).- En un solo mes de bombardeos en Irán, el mundo parece haberse olvidado de la guerra en Ucrania, donde las negociaciones de paz están estancadas y el ejército ruso aprovecha la confusión para lanzar su ofensiva primaveral.

Además, la guerra de drones se ha intensificado en la última semana, ya que Moscú realizó entre el 23 y el 24 de marzo su mayor ataque con drones desde el comienzo de la contienda al lanzar casi un millar de aparatos no tripulados.

Mientras, Kiev, que en febrero ganó más territorio del que perdió por primera vez desde mediados de 2024, ha logrado alcanzar en las últimas semanas varias refinerías, plantas, polígonos industriales y terminales portuarias en la retaguardia rusa.

Según el jefe del Ejército ucraniano, Oleksandr Sirski, la ofensiva primaveral rusa comenzó hace poco más de una semana, aprovechando el final del invierno y que la niebla dificulta la visibilidad de los drones ucranianos.