La pareja española se prepara para conseguir el sábado su mejor puesto en una cita dominada por los campeones olímpicos Laurence Fournier y Guillaume Cizeron

Praga es el Mundial de todos los récords, deportistas que, olvidada la presión atenazante de los Juegos Olímpicos, patinan relajados, libres, alegres. “Vuelvo a ser niño, a disfrutar. Esto es mucho más que solo patinar. Es poder salir ahí fuera, disfrutar y divertirse”, dijo el jueves Dios, Ilia Malinin, que en el programa corto batió su mejor marca por casi un punto y, con 111,29, ya es el tercero de la historia solo por detrás de los 113,97 del estadounidense Nathan Chen, campeón olímpico en 2022, y los 111,82 de Yuzuru Hanyu (JPN), en 2020.

Y haciéndole eco, el viernes, dos parejas bailaron como nunca, flotando en las nubes más que deslizándose en el hielo. Los franceses Laurence Fournier y Guillaume Cizeron, y su voguing al ritmo de Madonna, guantes a lo Gilda hasta los codos, se elevaron hasta los 92,74 puntos superaron los 90,18 que consiguieron camino de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos hace seis semanas; y los españoles Olivia Smart y Tim Dieck, más disco, ya engrasado totalmente su programa de George Michael y Robbie Williams, sin traspiés, sin dudas, sincronización y twizzles como nunca, se elevaron hasta la sexta plaza con su mejor marca de siempre (81,06).