El nuevo vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, tiene el reto de hacer que las buenas cifras macroeconómicas se trasladen a la ciudadanía
El presidente del Gobierno procedió este jueves al relevo de María Jesús Montero, una decisión obligada por su marcha como candidata a la Junta de Andalucía y que se ha zanjado con cambios quirúrgicos en el seno del Ejecutivo, limitados a la promoción de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero y al nombramiento inesperado de Arcadi España como nuevo ministro de Hacienda.
La salida de Montero marca, sin duda, un punto de inflexión en la legislatura. Se trata de una de las más estrechas colaboradoras de Pedro Sánchez en estos ocho años de Gobierno, uno de los pocos nombres que han permanecido en el Ejecutivo desde 2018 —junto a Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas— y su mano derecha también en el partido, como vicesecretaria general. Aunque su salida sigue la estela de Pilar Alegría —que abandonó el Ejecutivo el pasado diciembre para concurrir como candidata socialista a las elecciones de Aragón— con la marcha de Montero Sánchez pierde a su principal negociadora en materia de presupuestos y de financiación autonómica. De hecho, el PSOE ha subrayado ese perfil como señal de su apuesta por una candidata fuerte en Andalucía, buscando dar una batalla decisiva para el partido y tratar de recuperarse en un territorio clave.








