La investigación también ha identificado a seis menores que participaron en la acción vandálica y concluye que son los mismos que pusieron pegatinas en el campus en los días previos

Irrumpieron en las instalaciones universitarias, increparon a los que encontraban, destrozaron parte del mobiliario de un aula y quisieron colgar un cartel con el símbolo de la Falange. Este fue el repertorio que desplegó una veintena de violentos el pasado 6 de marzo...

en el edificio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. A pesar de que ocultaron su rostro con prendas de ropa y caretas, 13 de ellos han sido detenidos por destrozar mobiliario, alterar el orden en la facultad y tratar de reventar el 8-M. Otro adulto y otros seis menores han sido identificados, pero las pruebas en su contra no eran suficientes para ser detenidos. “Fue una acción coordinada”, ha expresado el investigador principal de la bautizada como Operación Jauría, perteneciente a la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional.

Tan coordinada, que en los días previos ya habían ido poniendo pegatinas por el campus con referencias a la Falange y contra el feminismo. Según el relato del decanato, un grupo de personas irrumpió la tarde del seis de marzo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología y recorrieron todo el edificio realizando actos vandálicos. “Se dedicaron a increpar a algunas de las personas que se encontraban en el edificio y a provocar destrozos. Arrancaron carteles —especialmente aquellos relacionados con actividades en torno al 8 de Marzo y los derechos de las mujeres— y retiraron violentamente pancartas reivindicativas”, explicó en su momento el decanato en un comunicado.