El cierre de la aplicación de vídeos de Sora ha hecho caer el acuerdo entre la empresa de entretenimiento y OpenAI, y el fracaso de Fortnite acaba con la inversión en Epic Games

El nuevo director ejecutivo de The Walt Disney Group, Josh D’Amaro, lleva una semana en su nuevo puesto y ya ha visto fracasar dos operaciones tecnológicas de mil millones de dólares. La primera, el acuerdo con OpenAI; la segunda, la apuesta por Epic Games Inc.

D’Amaro asumió la posición de CEO del gigante de la animación y el entretenimiento infantil el pasado miércoles. Era el vicepresidente responsable de la filial de Experiencias —que abarca la gestión de los parques de atracciones, hoteles y cruceros, y que supone más de la mitad de las ganancias de la compañía— y sustituyó al histórico consejero delegado Bob Iger. Entre otras muchas funciones, le fue confiada la tarea de encauzar los nuevos retos y posibilidades de la inteligencia artificial.

Disney anunció en diciembre del año pasado una inversión de 1.000 millones de dólares —unos 865 millones de euros, al cambio actual— en el capital de OpenAI. Al mismo tiempo, daba a conocer un nuevo pacto con la compañía de ChatGPT: una cesión de derechos de tres años para que los usuarios del famoso chat inteligente y de la aplicación de vídeos de IA Sora pudieran utilizar a su gusto las caras, la ropa, las casas y los coches de 200 de los personajes animados más famosos de Disney en sus creaciones.