El escritor francés debuta con ‘Foto por privado’, ganadora del Goncourt a la primera novela, un relato de autoficción inspirado en el curso escolar en que recurrió al trabajo sexual para sobrevivir

Al ver aparecer a Simon Chevrier (Saint-Nazaire, 1992) en un bistró del barrio parisiense de Belleville, con una mezcla de aplomo y timidez, viene a la cabeza aquella famosa estirpe de nerviosos, “magnífica y lamentable”, de la que escribió Proust. Alto, enjuto y de mirada intensa, el escritor francés parece uno de esos seres para quienes todo sucede demasiado cerca de la piel y que, precisamente por eso, perciben con nitidez lo que a los demás se les escapa....

El escritor está de paso por la capital, pero vive en Le Havre —ciudad portuaria y ventosa, abierta al océano, arrasada y reconstruida tras la guerra—, donde cursó el prestigioso máster de creación literaria del que, de un tiempo a esta parte, salen las nuevas hornadas de la literatura en su país. Su debut, Foto por privado (Random House), convierte en relato de autoficción el curso escolar en que tuvo que prostituirse para sobrevivir. El libro, ganador del Goncourt a la primera novela, entrelaza ese testimonio con una investigación en torno a Daniel Schook, joven desnudo y melenudo al que Peter Hujar retrató en 1981, con un dedo del pie en la boca —“como el pulgar de un niño”— y la mirada vuelta hacia la cámara, en una pose entre provocadora e indefensa. La imagen obsesionó al autor desde que la descubrió, tal vez porque percibió en ella la sombra de la irrupción del sida.