La gobernadora demócrata del Estado firma una ley para que los agentes no puedan cubrirse el rostro, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional asegura que no cumplirá con la normativa
Al teléfono de Nadia Morsy, la directora de la organización comunitaria Make the Road New Jersey, han llegado varias llamadas en las últimas semanas con denuncias sobre agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) presentándose a una fila de reparto de alimentos a las afueras de una sede de Salvation Army, al sur del Estado, o sacando del auto a choferes indocumentados en pleno semáforo. “El ICE está por todos lados, todos nosotros estamos bajo su vigilancia”, asegura Morsy. Algunas veces se sabe quiénes son los detenidos, pero casi nunca se conoce quiénes están detrás de las redadas, en ocasiones violentas, que están llevando a cabo los agentes federales. Por eso ahora Nueva Jersey se ha sumado al llamado nacional para que a la policía migratoria de Donald Trump, y en general a los agentes del orden público, se les prohíba usar máscaras o pasamontañas.
Este miércoles, la gobernadora de Nueva Jersey, la demócrata Mikie Sherrill, firmó tres leyes que buscan proteger a la comunidad migrante del Estado, asediado por las políticas de la Administración de Donald Trump desde hace más de un año. Entre ellas, la Ley de Protección de los Agentes del Orden Público (S-3114) exige que los agentes migratorios revelen su identidad facial al desempeñar sus funciones oficiales. También exige que muestren una identificación emitida por el departamento antes de arrestar o detener a una persona.







