No siempre pasa que alguien alcance el éxito y sepa qué hacer con él
Me pasa aún que, antes que el algoritmo, es la radio la que me descubre música nueva o que yo no había escuchado antes. Quizá sea porque el algoritmo me trae canciones que cree que me van a gustar o que quiere que me acaben gustando y en la radio encuentro una mezcla más diversa. El caso es que fue por la radio por la que descubrí hace unos años a Dani Fernández, y empecé a querer saber de su música. Ahora él llena estadios enteros, pero no hace...
tanto se enfrentó a sus dudas cuando se decidió por una carrera en solitario, entre sus propios miedos: no hace tanto que tocaba en salas de 60 personas.
Aquellos inicios los recordó él mismo la otra noche, ante un Roig Arena abarrotado que se le echó a los pies en las dos horas que duró el concierto. Sobre todo, cuando se abrió paso entre la multitud para cantar sin micrófono —con su voz y nada más— en medio de un recinto inmenso que pareció encogerse de pronto, como si los que estaban en la localidad más alta pudieran sentirse abajo, justo a su lado. Él dio las gracias muchas veces y confesó cómo, por muchos años que lleve, se sigue sorprendiendo de las cosas que le ocurren, que son las que se ha ganado.






