Este microestado, que ha sabido conservar su independencia y soberanía durante más de diecisiete siglos, cuenta con un centro histórico que es patrimonio de la Uneso y sobrevive como un reducto medieval sorprendente para el turista

San Marino es la república y el Estado soberano más antiguo del mundo, fundado hace más de 1.700 años­. Es, además, uno de los cinco países más pequeños que existen. Su superficie y población son similares a los de la localidad madrileña de Pinto (...

65 kilómetros cuadrados y 35.000 habitantes). Un microestado que, a pesar de su diminuto tamaño, es miembro de pleno derecho de Naciones Unidas, del Consejo de Europa, del FMI, de la OMS y de la Corte Internacional de Justicia. Y tiene un centro histórico que es patrimonio mundial de la Unesco desde 2008. A poco más de 130 kilómetros de Bolonia, algo menos de 85 de Rávena y 23 de Rímini —las tres, en pleno corazón de Emilia-Romaña— este minúsculo territorio sorprende en muchos sentidos.

A la entrada del país recibe, grabada en piedra, la frase: “Tierra de libertad”, un lema nacional que tiene su porqué. En el año 301, Marius, un modesto cantero de la isla dálmata de Rab, llegó a la actual costa adriática italiana huyendo de las persecuciones cristianas del emperador Diocleciano. Se estableció en el monte Titano, donde creó una comunidad cristiana que terminó por constituirse en una república separada del Imperio romano. Desde aquel momento y hasta nuestros días, San Marino ha conseguido preservar su independencia y libertad.