El gran autor italiano, maestro de la línea clara, publica en España su última obra, ‘Los primos Meyer’, en la que sitúa a su personaje en la Viena nazi
La cita con Vittorio Giardino, el grandísimo historietista italiano, uno de los más acreditados representantes de la línea clara del cómic y que una vez dibujó el fusilamiento de Corto Maltés, es a mediodía en la Biblioteca Salaborsa, en la plaza de Neptuno, en el corazón de Bolonia, la ciudad del autor. Pero es lunes y la biblioteca está cerrada así que, al haber llegado con antelación, toca esperar en sus amplias escaleras de entrada entreteniéndose con la vista del centro histó...
rico, que parece salido de una viñeta del propio Giardino, y la lectura de la información en un panel sobre la represión fascista a raíz del atentado del yekatit 12 (el 19 de febrero en el calendario etíope) en 1937 en Adis Abeba contra el mariscal Graziani, suceso digno de una historieta de Hugo Pratt, amigo y maestro de Giardino.
El autor aparece finalmente caminando procedente de la Piazza Maggiore y la basílica de San Petronio y cuesta no dar un respingo: vestido con abrigo largo, bufanda y sombrero y luciendo barba, Vittorio Giardino (Bolonia, 79 años) se parece muchísimo a Max Fridman, su emblemático personaje, uno de esos que te acompañan toda la vida y que ha sido descrito como ambiguo, sfumato, introverso. Es cierto que Giardino tiene el pelo y la barba blancos y no pelirrojos como su detective y espía, exagente de los servicios secretos franceses, la Firma, pero la sensación es que hemos ido a parar a una página de uno de sus álbumes y está a punto de comenzar una gran aventura.






