Años de preparación y toneladas de información posibilitan ‘asesinatos selectivos’ inéditos como los de Jameneí y, desde 2023, líderes de Hezbolá y Hamás

El Gobierno de Benjamín Netanyahu inició su anterior guerra contra Irán, en junio de 2025, con una oleada sorpresa de los denominados “asesinatos selectivos”. La mayoría de víctimas estaba en sus casas, fuertemente custodiada por una unidad especial de la Guardia Revolucionaria. Se las había asignado el entonces líder supre...

mo, Ali Jameneí (al que Israel mató al principio de la actual contienda bélica), temeroso de que agentes del Mosad apareciesen en motocicleta y les disparasen, como habían hecho con científicos nucleares. También les prohibió usar dispositivos electrónicos, para que nadie trazase su ubicación, pero no a los guardaespaldas, aumentando el riesgo de errores humanos e infiltración. Así fue: uno incluso compartió su geolocalización en Facebook mientras estaba de servicio. Tras la guerra de 2025, las autoridades iraníes corrigieron la brecha de seguridad y quitaron los aparatos geolocalizables a los guardaespaldas.

Israel, sin embargo, ha podido localizar de nuevo con total exactitud (en parte pinchando las cámaras de Teherán y usando algoritmos) a los líderes que quería matar en el conflicto que lanzó hace casi un mes con Estados Unidos. “Sus servicios de inteligencia sabían con quiénes se reunían y dónde. Por la mañana y por la tarde”, cuenta por teléfono Ronen Bergman, destacado periodista israelí experto en inteligencia y autor del ensayo Rise and Kill First: The Secret History of Israel’s Targeted Assassinations (Levántate y mata primero: la historia secreta de los asesinatos selectivos de Israel).