Un amigo del secretario de Estado se sienta en el banquillo por supuestamente cabildear a favor de Venezuela en 2017 a cambio de un contrato millonario

El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, ha declarado este martes en un tribunal de Miami que un amigo suyo de larga data, el excongresista David Rivera, no le informó de que tenía un contrato de 50 millones de dólares con la refinería estadounidense Citgo, una empresa subsidiaria de la petrolera estatal venezolana PDVSA, cuando ambos mantuvieron una reunión sobre el país caribeño en 2017.

Rivera, de 60 años, está siendo juzgado en Miami por cargos penales federales relativos a actuar como agente no registrado del Gobierno del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro, en un intento por aliviar la presión estadounidense sobre el país. Rivera se ha declarado inocente y sus abogados afirman lo contrario, que trabajaba para ayudar a la oposición a deshacerse de Maduro.

El testimonio de Rubio lo ha apartado brevemente de Washington, en vísperas de un viaje a Francia para participar en la reunión del G-7 y en medio de intensas negociaciones en torno a la guerra de Irán, para llevarlo al tribunal federal en el centro de Miami, su ciudad natal y el lugar donde comenzó su carrera política.